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Cuba se prepara para el primer cargamento de petróleo ruso del año mientras se agudiza la crisis energética

Foto : Adalberto Roque/AFP/Getty images

 

LA HABANA — Cuba se prepara para recibir su primer cargamento de petróleo ruso del año, apenas unos días después de que el gobierno anunciara que está operando a base de gas natural, energía solar y centrales termoeléctricas, mientras los severos apagones continúan azotando una isla cuya red eléctrica se está desmoronando.
El buque *Anatoly Kolodkin*, de bandera rusa, se encuentra a unas 3.000 millas náuticas de Cuba, en el océano Atlántico, y se espera que llegue a la isla en poco más de una semana, según declaró a *The Associated Press* Jorge Piñón, experto del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
De ser así, esta sería la primera vez en los últimos tres meses que un cargamento de petróleo —proveniente de cualquier país— llega a Cuba, en el contexto del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos.
El buque cisterna transporta 730.000 barriles de combustible y figura en la lista de embarcaciones de su tipo sancionadas por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido a raíz de la guerra en Ucrania, señaló Piñón.
Añadió que resulta difícil determinar cuánto tiempo podría abastecer a Cuba esa cantidad de combustible: “Estamos hablando de petróleo crudo que debe ser refinado para convertirse en combustibles líquidos… y cada producto tiene su propia demanda específica”.
Piñón indicó que el cargamento previsto podría producir unos 180.000 barriles de diésel, cantidad suficiente para cubrir la demanda diaria de Cuba durante nueve o diez días.
Seguimiento de un segundo buque
Según los informes, otro buque —el *Sea Horse*, de bandera de Hong Kong— también transporta petróleo ruso hacia Cuba, llevando aproximadamente 200.000 barriles de diésel, precisó Piñón.

Señaló que Cuba consume cerca de 20.000 barriles de diésel al día, y que la carga del *Sea Horse* no cubre necesariamente la demanda total de este combustible, dado el bajo nivel de los inventarios de almacenamiento de la isla.

Piñón considera que es probable que el combustible se destine a “sectores críticos de la economía”, tales como el transporte y la agricultura.
Asimismo, estimó que el *Sea Horse* tardaría probablemente unos cuatro días en llegar a Cuba, siempre y cuando ese sea, en efecto, su destino final.
Piñón observó que el buque permaneció a la deriva durante 20 días en medio del océano Atlántico antes de decidir reanudar su travesía en dirección oeste-suroeste. Actualmente se encuentra a unas 958 millas náuticas de Matanzas, Cuba. La dificultad para rastrear el destino del buque radica en el hecho de que algunas de estas embarcaciones —en medio de las tensiones provocadas por las sanciones internacionales o las amenazas de incautación por parte de Estados Unidos— apagan sus dispositivos de rastreo satelital, lo que impide una supervisión efectiva, según afirman los expertos.

Si se confirma la llegada de cualquiera de los dos buques, se trataría del primer cargamento de petróleo ruso del año. El cargamento anterior detectado fue transportado por el *Ocean Mariner*, con 85.000 barriles procedentes del puerto de Pajaritos, México, el 9 de enero.

El jueves, el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, declaró en un testimonio ante el Senado que sus oficiales están rastreando un destructor ruso, apoyado por un “buque de reabastecimiento” de combustible, que tiene previsto realizar una escala portuaria en Cuba. Señaló que es poco probable que dicho buque cisterna, aun si llegara a descargar su carga, tenga un impacto significativo en el suministro de petróleo de Cuba.

En respuesta a las preguntas de los senadores, Donovan afirmó que su comando no está ensayando actualmente ninguna intervención militar en Cuba y que su único enfoque de planificación se centra en proteger la Embajada de los Estados Unidos y la base militar en la Bahía de Guantánamo; no obstante, añadió que, de ser necesario, también pueden responder ante cualquier crisis migratoria o humanitaria en el Caribe.

Cuba produce apenas el 40% de su petróleo; el resto lo obtiene de Rusia, México y Venezuela.

Sin embargo, los envíos cruciales provenientes de Venezuela se detuvieron después de que Estados Unidos atacara al país sudamericano a principios de enero y detuviera a su ahora depuesto líder, Nicolás Maduro —un socio comercial e ideológico clave para Cuba.

A finales de enero, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba. Ese mismo mes, México suspendió sus envíos de petróleo a la isla.

Esta situación ha profundizado las crisis energética y económica de la isla, provocando apagones de hasta 10 horas, obligando a reducir las jornadas laborales, limitando el transporte y generando una caída en el turismo —que anteriormente constituía una de sus principales fuentes de ingresos.

El empeoramiento de la situación también ha desatado pequeñas protestas.

Cuba atraviesa una grave crisis económica desde principios de esta década, debido al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, el impacto de la pandemia de COVID-19 y una reforma financiera interna que disparó la inflación.

La escasez de alimentos y medicamentos se ha convertido en una realidad para los cubanos. Mientras tanto, las crisis han desatado una oleada migratoria —particularmente de jóvenes y trabajadores cualificados— hacia Estados Unidos, México y Europa.

Esta semana, como parte de un convoy internacional en curso para ayudar a Cuba, activistas europeos entregaron más de cuatro toneladas de suministros médicos en la isla. Brasil también anunció que enviaría 20.000 toneladas de alimentos —principalmente arroz, frijoles y leche en polvo—, mientras que un grupo de parlamentarios chilenos llegó el jueves con más ayuda.

Se espera que llegue más ayuda el viernes por vía aérea y el sábado a través de una gran flotilla, la cual transportará paneles solares, suministros médicos y alimentos no perecederos recolectados por activistas en México. Entre las personalidades que se espera viajen a Cuba se encuentran el parlamentario británico Jeremy Corbyn y el trío irlandés de hip-hop Kneecap.

La flotilla estará compuesta por tres embarcaciones, 30 toneladas de ayuda humanitaria y 40 personas. Thiago Ávila, uno de los organizadores, declaró que —si bien la situación en Cuba difiere de la de Gaza— el grupo ha realizado una evaluación de riesgos ante la posibilidad de cualquier decisión inesperada por parte de la administración Trump, y se encuentra preparado para afrontar cualquier eventualidad.

Trump ha afirmado estar dispuesto a intervenir en Cuba por cualquier medio que considere necesario. Y el gobierno cubano, si bien ha reconocido las conversaciones con Estados Unidos, ha defendido su soberanía.

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